¿Quién busca polarizar al país con el asunto de los matrimonios igualitarios?

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Este fin de semana tuvimos dos eventos de suma importancia. Por una parte, las marchas organizadas por el Frente Nacional por la Familia que se replicaron en 75 ciudades, con una participación de más de 1 millón personas.  Familias enteras salieron a las calles, no sólo católicos, sino de distintos credos religiosos. Su grito de guerra fue defender a la familia natural, es decir, la unión entre un hombre y mujer.  El reporte que se tiene de los organizadores y de las fotografías que corren por las redes sociales son de multitudes, la mayoría vestida de blanco, para apoyar dicha causa. Por desgracia, en algunas ciudades se dieron incidentes donde grupos pequeños que se oponían se manifestaron en contra con pancartas e insultos que, por fortuna, no fueron respondidos para no provocar un problema mayor.

En todas las ciudades donde se llevó a cabo dicha manifestación el mensaje fue claro: no ofender a nadie, respetar la dignidad de la persona “independientemente de su forma de vivir y convivir”.

Los mensajes giraron en torno a proteger a la familia (la unión de un hombre y mujer) como célula de la sociedad; los padres de familia tienen derecho a educar a los hijos en las convicciones y principios que consideren mejores; rechazo a la iniciativa federal de legislar el matrimonio igualitario; en contraparte, mandaron ya al Congreso otra iniciativa de ley que busca proteger desde el Artículo 4º Constitucional la institución del matrimonio entre un hombre y una mujer.

Y, por último, dar a conocer la marcha nacional en la Ciudad de México que será el próximo 24 de septiembre que partirá a las 12 del día del Auditorio Nacional rumbo al Ángel de la Independencia, la cual será el culmen de todo ese movimiento.

Por su parte, y en respuesta a lo anterior, el Frente Orgullo Nacional -que agrupa a 60 organizaciones de la comunidad de Lésbico Gay- hicieron varias marchas, las cuales no fueron multitudinarias, pero sí simbólicas frente a algunas catedrales, como fue el caso muy particular en la Ciudad de México donde, además, varios de los asistentes gritaron consignas contra el Cardenal Norberto Rivera y la Iglesia Católica y sus fieles, repartiendo insultos al por mayor hasta cansarse.

La principal petición que fue leída ante los medios de comunicación que cubrieron el evento fue pedirle al Papa Francisco que corra de su actual cargo al también Arzobispo Primado de México por meterse en temas que, según ellos, no le conciernen. Sus lemas: “Todos somos familias” y “Violación del Estado laico por parte de diferentes líderes religiosos”, fueron las constantes en sus protestas, además por supuesto de los insultos. Curiosamente anunciaron que también el 24 de septiembre marcharán en la Ciudad de México; aunque lo nieguen es una franca provocación a la que organiza el Frente Nacional por la Familia. No sería extraño que busquen la confrontación como ya lo intentaron este fin de semana.

El tema por supuesto da para muchas reflexiones. Para empezar, cada quien puede pensar como quiera, por fortuna vivimos en un país de libertades, resulta muy curioso que la gran mayoría de los medios de comunicación mostraron su parcialidad en favor de la comunidad lésbico Gay, en muchos de estos lugares ridiculizaron a los portavoces del FNF, aunque lo nieguen. El problema no es que como personas libres los apoyen, sino que utilizando sus medios desacrediten una postura con la cual no están de acuerdo.

Otra reflexión y muy lamentable, por cierto, el que Cristian Galarza, líder del Frente Orgullo Nacional haya descalificado las marchas en todo el país diciendo que “No tenemos miedo ante la ignorancia de la gente, que no tiene la culpa de que los hayan acarreado líderes religiosos irresponsables que solo buscan la división de un país que no necesita ahora eso”.

Qué pena que quien enarbola la tolerancia, sólo la aplique a su conveniencia, al dejar entrever que los asistentes fueron acarreados lo que nos habla de dos cosas: que en el fondo reconoce la fuerza de las iglesias sobre todo de la católica para movilizar a tanta gente y segundo que la descalificación a los asistentes (de ignorantes, manipulables y borregos no los bajó) es la manera más cobarde de no respetar a quien no piensa como Galarza.

Sería muy interesante saber quién está detrás de toda la campaña en contra de la Iglesia Católica y del Frente Nacional por la Familia, quién busca polarizar al país e imponer la ideología de género. Es cierto: nuestro país vive una realidad diferente donde la comunidad Lésbico Gay ha ido ganando derechos al paso del tiempo, qué bueno por ellos, pero eso no significa que las familias naturales tienen que aceptar y practicar la ideología de género. Que cada quién piense como quiera, pero el respeto es de los dos lados.

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